marzo 6, 2016 Laura Donada

Segundo cumpleaños de este pequeño que anda por aquí

Ayer hizo 2 años que nació el pequeño calamar gigante. Y en este tiempo he podido comprobar que la capacidad del ser humano para generar toneladas de baba (al día) es ilimitada. Y pesar a soltar tanto líquido, es un misterio que no te seques.

Hugo es un niño azul, porque es mar sin haberlo visto prácticamente nunca. Pero da igual, porque lo lleva dentro, porque su alma se mece al compás de las olas de un océano lejano y hace que la tuya se acompase también cuando le coges de la mano y le acompañas. Es una invitación constante a que escuches el silencio entre tanto ruido cuando estás a su lado. Es esa mirada profunda, cuando te sonríe con los ojos como nadie más sabe hacerlo. Es el infinito dentro de un cuero tan pequeño.

No para, porque el mar nunca está quieto. Y a veces es ira también, porque el mar se vuelve a veces bravo. Y cambia de color, porque hasta el mar tiene miles de azules. Va y viene, como las olas. Está lleno de vida, como las aguas más profundas. Es constante y persiste, porque no en vano el mar es capaz de modelar hasta la roca. Y es una fuente casi inagotable de alegría para todos.

Piccolo calamari, es un placer bañarse cada día en tus aguas. Te quiero hasta en lo fondos más abisales. Hasta la alegría y más allá, como dice tu hermana.

Felicidades.

Foto: Jimena Roquero

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