marzo 28, 2016 Laura Donada

Un curso de torno que tenemos pendiente. Y de talla.

Tenemos necesidad de darnos al arte. Es decir, de ejercitar las manos y de dotar a esta carpintería con un mucho más de ebanistería. De volver a la esencia y de introducir un poco de tradición en nuestro quehacer diario, para impregnarnos todos nosotros de este oficio que se le sale a uno por los poros.

Que Javi quiere hacerse un curso de torno y talla, vamos. ¿A que quedaba mucho más poético lo anterior?

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En serio, necesitamos explorar nuevas técnicas y seguir evolucionando. Si no, es un rollo patatero, ¿no creéis? Si siempre se queda uno estancado en lo que sabe, pues al final siempre va por la misma acera, compra los sandwiches sin ingredientes del medio oriente y no se pone las medias cristal con la falda vaquera por eso de no depilarse en invierno. Y hay mucho mundo ahí fuera como para que no vayamos a buscarlo.

Así que hemos decidido ir incorporando técnicas más elaboradas en nuestro repertorio porque os juro, de verdad, que estamos trabajando en lo de la tienda online. Aunque ha habido cambios de estrategia gracias al coaching que me hicieron mis nuevas jefas de Hello! Creatividad, si antes íbamos a tardar en sacarla aproximadamente dos años, ahora hay que añadirle al proceso un lustro extra por puente a puente que me lleva la corriente. El cómputo final es por ello negativo y estamos ya en el agujero negro de cualquier plan de negocios que se precie, que se vería debidamente subsanado con una buena lotería.

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Volver a lo artesanal nos apetece, aunque a decir verdad no es una vuelta sino una ida. A Javi le sugiere alegría íntima comprarse juguetitos nuevos y creemos que es por ahí por donde tenemos que tirar ahora mismo, porque va más con nuestra esencia que comprarnos un chisme de esos de control numérico computerizado, por  mucho que me fascine el nombre (si no supiera lo que es, creo que me lo imaginaría como el orgasmatrón).

Por suerte, cada vez hay más gente que valora el trabajo manual y que huye del pexiglás como de Hacienda. No ha sido una cuestión fácil, muchos “¡pero si en I#*A me cuesta la mitad!” que hemos tenido que digerir a base de Almax, muchos compañeros y compañeras luchando por dignificar el trabajo manual desde disciplinas diferentes, muchos negocios viviendo de la pensión de los abuelos… y voy a parar que me enciendo y me sale el “a las barricadas” en menos que canta un gallo. Pero bueno, que la masa enfurecida ya no quiere plástico ni pelos electrificados que buscan globos a los que pegarse.

¿Qué opináis al respecto? ¿Estáis esperando a que abramos la tienda para dejarnos sin stock el primer día? Muy bien, fierecillas, así me gusta. Por algo sabía yo que, por alguna razón del universo, tenía que amaros.

Foto: 1. Philip Swinburn 2. Todd Quackenbush 3. s w

Comments (2)

  1. Ay Laura como me gusta leer lo que escribes en el blog. Vivan los cursos de torno y talla!!!!! Deseando ver abierta la tienda online y que se llene de cosas bonitas que duren muy poco en stock!! Espero volver a visitaros pronto. Un beso

  2. La CNC jajajja. Yo hubo un momento que también pensé en comprármela imagínate la desesperación. Yo también he evolucionado y he pasado de querer crecer a convertirme en la Gepetto del S XXI. De otra manera es imposible.

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