marzo 22, 2016 Laura Donada

La historia del destete (solo la parte pública)

Processed with VSCOcam with c2 preset

El otro día en las redes, dos personas me pidieron que contara mi experiencia personal con el destete. La verdad es que no pensaba hacerlo, porque sinceramente, creí que era un tema que no le interesaba a nadie. Pero bueno, no hay nada como tirarme de la lengua para que empiece a cantar (incluso con educación y dulzura, no hacen falta dolorosas coacciones), lo cual me hace una nefasta candidata para una célula clandestina de cualquier tipo.

La historia de nuestro destete es una historia como de dos partes. Una en la que lo he hecho fatal y otra en la que creo que lo he hecho de puta madre, por eso de tirarme flores y dejar de sentirme culpable por esa primera parte que os comentaba, que en las noches de insomnio, por supuesto, me tortura susurrándome que le he causado algún trauma a Hugo irreparable, de esos que no se ven pero que luego les hacen delincuentes en su adolescencia. Por otro lado, lo normal en la experiencia maternal, porque darle pollo cuando le toca pescado según los menús de madre modelo que me bajo de internet para hacerme sangre en la herida abierta porque jamás los cumplo, también me producen la misma sensación durante las horas nocturnas. O echarle un jabón con parabenos. O sacarle al parque cuando hay un poco de viento.

No hace falta que siga para que pilléis el rollo, supongo.

Processed with VSCOcam with g3 preset

El caso es que, queridas amigas, el momento del destete había llegado. Por muchos motivos internos, que son la parte esa que no es pública porque pertenecen a mi intimidad con Hugo y a mi vida interior (esa que sospecháis que no tengo pero que os aseguro que tiene todavía pulso), pero que básicamente podemos resumir bajo dos epígrafes generales:

  • Había dejado de disfrutar de la lactancia, salvo contadas ocasiones.
  • Creía que la lactancia no le estaba haciendo ningún favor a Hugo. Y sobre esto, podríamos estar hablando horas y horas y horas.

Con Manuela, la decisión de dejar la teta fue de un día para otro y se la quitamos de golpe. Lloró mucho y aunque estuve con ella en todo momento, siempre he arrastrado la culpa de haberlo hecho fatal y me quedé con la espinita de que la próxima vez, intentaría hacerlo diferente. Y así lo hicimos con Hugo.

Crónica de la primera parte, la chunga.

  • Plan: dejar la teta nocturna primero y la diurna progresivamente (reconozco que en mi mente, Hugo la dejaba solo. Ilusa).
  • Actores invitados: Javi, que se quedaría con él por las noches para que no fuera una tortura tenerme a su lado y no poder tomar teta.
  • Síntomas: noches indescriptibles, Hugo llamándome a gritos, desesperado. Mejoría escasa en un tiempo prolongado. Cacafuti. Y mucha ansiedad por el día de Hugo por estar conmigo y estar a la teta todo el rato. Algo ni iba bien.

Oh, la, la… Había que cambiar de plan.

Crónica de la segunda parte, la parte guay.

  • Plan: dejar toda la teta completamente. Se acabó. Ni día ni noche. Un mensaje mucho más claro y más fácil de transmitir.
  • Actores invitados: ninguno. Hugo y yo. Esto es cosa de dos (en mi caso).
  • Síntomas: lo pilla a la primera (aunque eso no hace que no le fastidie), yo estoy más segura de mi misma y puedo acompañarle mejor en los momentos críticos y evitamos una locura transitoria permanente de nuestro hijo, porque ya no entendía cuándo sí, cuándo no y porqué aquí su madre le dejaba tirado por las noches.

“Ya no hay teta” es mucho más fácil para mi de decir (y mantener) que explicarle a un bebé las diferencias horarias del calendario maya y la relación entre éstas y la ingesta permitida o no de su amada leche. Y además, yo me siento más feliz acompañándole y estando a su lado en todo momento (incluso disfrutando como una enana de este momento destete con él), que mordiendo la colcha en el cuarto de al lado mientras le oigo llorar. Su padre es guay, se quieren muchísimo, pero no vale cuando lo que necesitas es a mamá.

Processed with VSCOcam with s2 preset

En fin, que esta es la historia resumida de nuestro destete. No es un modelo de nada, no es una proclama tampoco porque no soy la embajadora de nada. Simplemente os cuento cómo lo he vivido.

El momento del destete muchas veces es una etapa complicada en la crianza y poco entendida. Creo que cada madre ha de buscar su momento y su fórmula porque no todas somos iguales y no todos los bebés responden de la misma manera ante las mismas situaciones. Eso ya lo sabemos, pero se nos olvida con una facilidad pasmosa.

Yo creía que había llegado la hora de establecer con Hugo una relación diferente, de dejarle avanzar hacia otras etapas de su desarrollo que creía que se le estaban enquistando a causa de la lactancia. Y yo quería que él supiera que estoy a su lado, que no me he ido. Creía que él y yo nos merecíamos pasar a otro lugar juntos, dejando atrás algo que por muy bonito que sea, no podíamos agarrar eternamente.

Me he dado cuenta de que es un ejercicio precioso dejar atrás lo bello y guardarlo en una caja que nadie te puede quitar. Coger a tu hijo de la mano y pasar con él por momentos dolorosos pero extremadamente bellos que no puedo describir o no quiero, no estoy segura. Lo mismo no le pasa a todas las destetadoras pero es que mirando al monte, me vuelvo de un profundo que me asusto. A ver si voy a sacarme de la manga una novela de mucho llorar con la tontería de tanto mirar por la ventana.

Quizás suene super ñoño y pensaréis que me ha dado un aire con los vientos de Soria, pero no podría haber sido un mejor lugar, un mejor momento, que este que estoy viviendo. Y Hugo está ahí a mi lado, acompañándome en el destete, cogiéndome de la mano para que entienda, que nunca va a dejarme sola.

Esa mirada suya, que encierra todo un mundo. Esa mano suya, que es capaz de abrazar todo el mío.

Fotos: Picapino

Comments (6)

  1. Sonsoles

    Los champús con parabenos son el nuevo coco. Mi Hugo ya se hace mayor. Una nueva etapa para ambos. Cuando la lactancia deja de disfrutarse, lo mejor es dejarla, sin duda. Mis destetes fueron de un día para otro, ambos. Sin lloros, ni síndrome de abstinencia ni nada. Espero que no salgan delincuentes o peor, en MHYV o algo.

    Besos a los dos.

    • Laura Donada

      ¡¡Ay!! Nosotras tenemos un poso ganado por la escuela a la que hemos llevado a nuestras hijas. Si no, a saber. Ya me veía yo ahorrando para los oros de la Manoli… Menos mal que somos gente de bien y que aunque les hemos quitado la teta así, a la fuerza, nos han salido buenas chicas. Espero poder decir lo mismo de mi Huguete.

      Besos.

  2. Seguro que he tenido el honor de ser de las primeras en leer esta historia tan real como bonita. Hace un rato que llegue a casa, mi niña todavia duerme la siesta y son ya casi las 7 de la tarde. Vivimos en el estado de NY, pero soy de Yecla (Murcia) asi que cuando en Soria anochece, aqui estamos con la merienda todavía y me puedo sentar un rato a leer los post de ultima hora de la noche. Estoy embarazada de 6 meses y hace dos decidí que era el momento de destetar a mi hija (cuando ella tenia 26 meses). La lactancia fue maravillosa desde el principio, pero como tu dices, por muchas cosas que te plantees, que planees o que intentes seguir…al final cuando sientes que se ha acabado, se ha acabado y punto. Llega un día en que ya sabes que es el momento y por muchas lagrimas que se suelten, al final es lo mejor. Yo también lo fui dejando por el día y tan solo le daba para dormir ( siesta y noche) y me parecía imposible que algún día se fuera a dormir sin la teta. Pero un jueves por la noche lo vi claro, se lo dije a mi marido y comenzamos el destete. La primera noche lloramos las dos…y mucho! y los siguientes dias lo pasamos mal pero a partir de ese fin de semana todo fue muy suave, Lilah comenzó a hablar de ello como algo natural y dijo que le había dejado la teta al bebe. Fue un proceso corto pero intenso…y aprendimos mucho de ello. El trabajo en equipo es imprescindible y sobre todo la comprensión. Algo curioso( y que no tengo ni idea de si esta relacionado) es que durante las siguientes semanas, ella misma se quito el pañal, primero para estar por casa, luego para salir a la calle y finalmente un dia nos dijo que queria dormir sin pañal…y hasta hoy!! Con 29 meses, Lilah, destetada y sin pañal se enfrenta al nacimiento de su primer hermano a principios de Julio. Como se dice por ahi…que Dios nos pille confesaos!!

    Tal vez esto ha sido un tostón, pero tu post de hoy ha sido muy real e inspirador, me he sentido muy identificada y lo he querido compartir contigo. Muchas gracias y enhorabuena por ser tan autentica!!

    • Laura Donada

      ¡Hola, Laura!

      ¡Qué alegría me ha hecho que compartieras tu historia por aquí! Es un tema complicado, ¿verdad?, por lo que se siente y por las mil formas que existen de vivirlo. Creo que para mi fue importante el estar segura de que había llegado el momento, por muchas razones. No es que quisiera dejarlo exactamente, sino que tenía que dejarlo por un montón de motivos. Y la verdad, es que estar colocada mentalmente en el sitio adecuado, convencida de lo que haces, te permite abordarlo con mucho amor y con toda la calma del mundo, para hacer de ello un viaje y un una tortura. Creo que eso pasó cuando pasé a la segunda fase y por eso nos fue mejor.

      Yo creo que las coincidencias casi nunca existen. Lo del pañal yo creo que está relacionado y que tiene mucho que ver con lo que decía de dejarle evolucionar hacia fases diferentes en su desarrollo emocional. No sé, es mi forma de verlo y de educar. Hay que dejar fluir y cada momento tiene sus necesidades y sus preciosidades.

      ¿Y qué te ha llevado de Yecla al estado de Nueva York? ¡Qué interesante suena eso!

      Un abrazo enorme y ¡a disfrutar del embarazo y del nacimiento del bebé! De esto de tener dos, ya hablaremos en otro post, jajajajaja. Eso sí, ¡con final super feilz! Bonita aventura tenemos por delante.

      Besos

  3. Hola chicas, pues yo sigo dando el pecho a mi peque de 20 meses, aunque ahora ya le estamos quitando las tomas que realiza en la noche y esta siendo duro, aunque después de unos días, la cosa va mejor….con lo que se me parte el alma, es cuando pienso en quitarle el resto de tomas (una en la tarde, otra para dormir y la de nada más despertar)…ya veremos cuando me hago con fuerza, o bien, “veo el momento justo” como vosotras decís…ya os contaré. Besotes

    • Laura Donada

      El momento, llegará. Seguro. Si no tienes razones imperiosas para dejarlo antes de tiempo, un día te levantarás y verás que estás preparada. ¡O eso espero! jajajaja. Para mi, era más fácil simplemente transmitir el mensaje de que la teta ya no que estar con ahora sí, ahora no… Veía que lo pasaba fatal porque verdaderamente, las tomas que no le dejaba hacer eran para él momentos de carencia porque seguía super enganchado y dependiente de la teta. No había aprendido a valerse de otros recursos para tranquilizarse, dormir, recibir mimos… Ahora, como sabe que ya no hay teta, ya no hay carencias y él se ha buscado otros recursos diferentes para salir adelante. ¡Aunque estamos en ello!

      Besos y ya nos contarás.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *